Defunciones y colaboración
El día sábado hubieron dos dedunciones en el pueblo y por tal motivo, la actividad para nosotr@s, comenzó desde las 8 de la mañana el dia de ayer domingo.
Agradecemos la participación y colaboración de la compañera Rita y Lety y los compañeros Javier, José Manuel y Pablo que nos apoyaron en diferentes labores como lo son: control de la puerta de acceso al panteón, supervisión de los trabajos para rascar las fosas, recoger basura en las áreas verdes y entre las tumbas, limpiar los pisos de la capilla y los baños y retirar la basura de estos.
La actividad terminó más o menos a las 6:30 pm. hora en que nos retiramos Rita, Paty y yo del panteón.
Nota: me falto tomar una foto de Pablo cuando estuvo apoyando en el control, a la salida de las personas, que entraron para las dos inhumaciones.
lunes, 13 de julio de 2020
sábado, 11 de julio de 2020
Incidente en el panteón.
El día de hoy más o menos a las 12:10 pm. mientras atendíamos a dos personas que vinieron hacer el trámite de una defunción, se presentó en el panteón un grupo más o menos de 8 personas, que querían pasar para dejar una cruz y flores a una tumba. Previo a esto, me habló a las 11:10 am. el señor Alfredo Villada, hermano de una de las personas del grupo, para preguntarme si podrían ir al panteón a dejar las flores y la cruz que mencione arriba. Yo le comente al sr. Alfredo, que si podían llevar la cruz y las flores, pero que solo podían pasar de 2 o 3 personas al panteón ya que este todavía no se abre a las visitas a lo que el me contestó, que estaba bien, que aunque iban más, estas esperarían afuera. Cuando este grupo de personas llegaron al panteón, antes de abrir la reja, les explique lo que había hablado con el sr. Alfredo Villada con respecto a que solo podían pasar 2 o 3 personas y ellos me contestaron que querían pasar todos. Les volví a mencionar el acuerdo al que se había comprometido el sr. Alfredo, pero estos siguieron insistiendo en pasar todos, a pesar de las explicaciones que les daba, de por que motivo esta cerrado el panteón y el acceso es restringido. Después de esto comenzaron las des calificaciones e insultos al grado que dijeron que sea como sea iban a entrar, ya que yo no era el dueño del panteón, fue en este momento que me retire de la reja ya que intentaban quitar el candado el cual estaba cerrado y ante la insistencia de querer quitar el candado Paty (que estaba adentro de la caseta atendiendo a la persona que estaba haciendo el tramite de la defunción de un familiar) me dijo que le hablara a una patrulla. Así lo hice y por suerte al hablar pidiendo el apoyo la patrulla llego casi de forma inmediata ya que estaban cerca del panteón. El oficial de policía se acerco hasta la reja para que le explicara la situación y este a su ves se dirigió al grupo de personas para decirles que tenían que acatar las disposiciones ya que estas vienen del gobierno de la Ciudad y tales disposiciones no eran cosa de nosotr@s. Después de discutir este grupo de personas también con el policía estos aceptaron solo pasar las tres personas que se había acordado desde el principio. No se si en la decisión del grupo de personas de aceptar que solo pasaran tres de ellas, influyo que cuando estas, le discutían el policía llego una patrulla más y este hablo por su radio diciendo que ya no mandaran más refuerzos.
Final mente pasaron las tres personas acordadas a dejar las flores y la cruz y, las demás, se retiraron visiblemente molestas, por no haber podido entrar al panteón.
Nota: dentro de las des calificaciones de este grupo de personas, uno de ellos, me dijo que el nunca me ha visto hacer faenas, a lo que le conteste, que seguramente es porque el nunca ha venido a hacer las suyas y, desconoce cual es trabajo comunitario que realizamos todos los días del año.
viernes, 3 de julio de 2020
Áreas verdes y baños.
El pasado miércoles y el día de hoy las compañeras Lety y Paty lavaron los baños de mujeres y hombres y, el domingo pasado, nos dedicamos entre otras cosas, a juntar papeles y basura de las áreas verdes en el interior y exterior del panteón.
Gracias a la compañera Lety y al compañero Javier por su apoyo. Gracias también, a la compañera Mariana de la Comisión del Agua, por habernos visitado y apoyado el pasado miércoles.
El pasado miércoles y el día de hoy las compañeras Lety y Paty lavaron los baños de mujeres y hombres y, el domingo pasado, nos dedicamos entre otras cosas, a juntar papeles y basura de las áreas verdes en el interior y exterior del panteón.
Gracias a la compañera Lety y al compañero Javier por su apoyo. Gracias también, a la compañera Mariana de la Comisión del Agua, por habernos visitado y apoyado el pasado miércoles.
martes, 30 de junio de 2020
Derrumbe y riesgos de trabajo.
El día de hoy me comentaron los compañeros Manuel y Pablo, que el día de ayer, hubo un derrumbe de una parte de la loma, en donde están trabajando actualmente. El derrumbe sucedió del lado en donde estaba trabajando Pablo, escarbado la zanja, para continuar el cimiento de la barda. Afortunadamente, dicho derrumbe, paso cuando Pablo había ido a la tienda a comprar un refresco y, al regresar, Manuel le comentó a Pablo lo que había pasado.
Estos son algunos de los riesgos de trabajo que los distraídos
transeúntes desconocen e ignoran y, que ahora, que está cerrado el panteón, solo se acercan para preguntar: ¿para cuando se abrira nuevamente este.
El día de hoy me comentaron los compañeros Manuel y Pablo, que el día de ayer, hubo un derrumbe de una parte de la loma, en donde están trabajando actualmente. El derrumbe sucedió del lado en donde estaba trabajando Pablo, escarbado la zanja, para continuar el cimiento de la barda. Afortunadamente, dicho derrumbe, paso cuando Pablo había ido a la tienda a comprar un refresco y, al regresar, Manuel le comentó a Pablo lo que había pasado.
Estos son algunos de los riesgos de trabajo que los distraídos
transeúntes desconocen e ignoran y, que ahora, que está cerrado el panteón, solo se acercan para preguntar: ¿para cuando se abrira nuevamente este.
Antes
Después
Sociedad, costumbres y el panteón San Lucas.
El problema socialmente hablando que enfrenta el día de hoy el panteón San Lucas es el mismo problema que enfrentamos tod@s nosotr@s en nuestras familias, trabajo, pueblo, ciudad o en el país.
Estos problemas son:
- Falta de planeación.
- Poca (casi nula) participación.
- Individualización de la sociedad.
- El pago de derechos y las faenas ya no son suficientes para sostener el funcionamiento del panteón.
- Sobre demanda de espacios para defunciones: En los años ochentas éramos menos de 8 mil habitantes ahora somos más de 20 mil
- Las tradiciones y costumbres son importantes pero no deben de estar por encima de una realidad (surrealismo) operativa de los espacios como lo es el panteón del pueblo.
- Como en las familias, el trabajo, el pueblo o el país a prevalecido una idea equivocada de lo que es la democracia que esta nos habla de obligaciones y derechos no de derechos y obligaciones.
domingo, 28 de junio de 2020
Recibir bien a la muerte
La Jornada
Domingo 28 de junio de 2020
A partir de marzo, México inició su defensa de la muerte. Quédate en casa, repetían en todos los medios de comunicación. Nos familiarizamos con la muerte y ahora sabemos que han desaparecido cerca de 26 mil mexicanos, curiosamente, muchos del sexo masculino, según los médicos epidemiólogos José Luis Alomía y Hugo López-Gatell.
Para colmo, el martes 23 de junio, tras el sismo de 7.5 grados, murieron 10 personas y se dañaron 104 escuelas en Oaxaca.
México es el país que mejor festeja a la muerte, desde antes del gran José Guadalupe Posada. Ángela Barraza formó un colectivo que trata el tema acompañada por otros jóvenes que también se inclinan por el autodescubrimiento y la cercanía con la naturaleza, para estudiar no sólo su miedo a la muerte, sino todo lo que ocurre en nuestro inconsciente alrededor de ese miedo. Es sorprendente que la artista plástica se haya concentrado, desde los 24 años, en el estudio de la muerte como tema artístico, y que su tesis para la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, para obtener el título de licenciada en artes plásticas y visuales, tenga como título: Dedicar mi vida a la muerte.
A partir de la Ofelia que retrató el pintor inglés John Everett Millais, Ángela se tiró de un clavado a nadar en las aguas de la muerte.
Así como los campesinos saben que lo mejor para que un cadáver se reintegre pronto a la madre Tierra, es enterrarlo envuelto en un petate, así un grupo de jóvenes se están organizando para proponer una alternativa a las funerarias que dejan en la ruina a los deudos, ya que un deceso puede resultar más costoso que una boda, porque la familia se expone a un gasto de más de 25 mil pesos entre el entierro, las flores, misa y rosarios que se hacen durante nueve días.
Las funerarias en México son un óptimo negocio y un entierro llega a ser una exhibición de estatus y poder, desde el lujo del ataúd hasta el de la carroza. El caricaturista Rius trabajó en una funeraria, comprobó el gasto de deudos y parientes y vendió ataúdes a un alto precio.
–Explícame, ¿cómo es posible que tú, Ángela, que eres tan joven, te hayas interesado en la muerte?
–Llegué al tema de la muerte de manera natural. Intenté vivir en Bogotá, mi lugar de nacimiento, pero no estaba lista para separarme de mi familia nuclear y entré en crisis. Terminé viviendo en casa de mi abuela y la acompañé los últimos meses antes de su muerte. En vez de retenerla, lo que hice fue darle permiso de morir, tal y como lo confirmé después con el libro de Elisabeth Kübler-Ross, quien dice que es necesario racionalizar y verbalizar la despedida de quienes ya no quieren vivir, y acompañarlos hasta el fin.
Al regresar a la Ciudad de México me dediqué a fondo a explorar las sensaciones que me provocaba la muerte durante mis estudios en La Esmeralda.
–¿Cuáles?
–Supongo que son las formas en las que la muerte me llama la atención, que en realidad son impulsos de vida. Mi exploración derivó en la formación de un colectivo llamado El Hogar, con el que sigo explorando el tema de la muerte desde distintas perspectivas. Las integrantes somos María Fernanda Gutiérrez, Elisa Martínez, Santiago del Conde y yo; desde que comenzó la pandemia nos reunimos a hablar sobre el miedo a morir. Queremos constituirnos como asociación civil para obtener donativos y ofrecer servicios de lo que llamamos partería fúnebre, que es acompañar al que va a morir, prepararlo y hacer ahí mismo en su casa el funeral con la familia si es que ésta quiere participar. Queremos recibir bien a la muerte, a pesar del dolor inevitable. Nuestro sueño es tener una funeraria que funcione como espacio cultural y un panteón ecológico llamado La Tierra de los Cuerpos.
“Me dediqué a leer y a investigar; descubrí a uno de mis ejemplos a seguir: Caitlin Doughty, quien tiene un canal de YouTube, Ask a Mortician. Me di cuenta de que necesitaba tocar más de cerca a la muerte en la práctica no sólo en la teoría. Caitlin Doughty trabajó en un crematorio y ahora se ocupa en Los Ángeles de funerales naturales como los que quiero hacer. Antes del auge de la industria funeraria, siempre fueron las mujeres de la comunidad quienes se ocuparon del cuerpo del difunto. Esto sigue sucediendo en varias partes de México y en el mundo. En Estados Unidos el embalsamamiento se hizo popular con la Guerra Civil. Aquí en México, copiamos ese modelo.
Tenía que comprobarme a mí misma que era capaz de dedicarme realmente a la muerte, así que me entrené en una funeraria en Berlín llamada Memento Bestattungen, abierta y accesible. Cualquiera que quiera aprender puede entrar. Descubrí un mundo radicalmente distinto al que conocía, un mundo en el que hay más capacidad y menos miedo.
–En muchos pueblos siguen enterrando a sus muertos envueltos en un petate…
–Es la forma más ecológica, pero me di cuenta de que en las grandes ciudades de México el mundo funerario es igual al de Estados Unidos: las funerarias funcionan como negocios. Mi colectivo pertenece a un movimiento grande en Estados Unidos, Europa y Canadá, conformado en su mayoría por mujeres, en la misma línea del feminismo al que me adscribo. Estamos de acuerdo con el movimiento que recupera la partería tradicional y la muerte natural. La medicalización infantiliza a las personas y no permite que puedan decidir sobre sus cuerpos, al igual que la industria funeraria, que nos ha convencido de que el cuerpo muerto es tóxico y hay que deshacerse de él a la brevedad. Esto puede ser incuestionable en tiempos de Covid-19, pero no lo es en la mayoría de los decesos.
–¿La cremación?
–La cremación colabora con la ecología, pero no tanto como la composta. Importa mucho priorizar las áreas verdes, y ser una ciudad como Berlín o Río de Janeiro, que tienen parques y áreas verdes, que cuidan la calidad de vida de las personas. En el embalsamado se le inyecta al cuerpo una mezcla de químicos y formaldehídos, y se coloca en un cajón barnizado, con decoraciones de plástico, cuyo objetivo es que tarde lo más posible en degradarse. Todo está hecho para la permanencia: el cajón se deshace muy lentamente. En algunos casos hasta se construye una bóveda de cemento para que el cuerpo no esté en contacto con la tierra y termina licuándose en su cajón y nunca se integra a la tierra.
–Tenemos que volver a la tierra
–Lo más ecológico sería que nos consumieran los animales que hemos consumido toda nuestra vida. Yo no quiero contaminarla con químicos. De por sí nuestra dieta capitalista ya está llena de tóxicos.
–¿Acabar con los panteones?
–No es acabar con los panteones, sino convertirlos en parques públicos, hasta en hortalizas comunitarias. En Berlín fui a un panteón que tiene un café y dije: ‘¡Guau, yo quiero tener un café en un panteón, con una biblioteca!’ Que sea un área verde al servicio de todos.
“Nuestros ejes son el personal, al que corresponden tanto la autonomía de la persona moribunda como sus allegados; el comunitario, en el que sitúo a nuestra funeraria como espacio cultural, y el estructural, que abarca nuestra propuesta de panteones ecológicos de compostaje. Quienes se interesen pueden visitarnos en nuestra página web: www.pensandoenlamuerte.wordpress.com”.
Elena Poniatowska
La Jornada
Domingo 28 de junio de 2020
A partir de marzo, México inició su defensa de la muerte. Quédate en casa, repetían en todos los medios de comunicación. Nos familiarizamos con la muerte y ahora sabemos que han desaparecido cerca de 26 mil mexicanos, curiosamente, muchos del sexo masculino, según los médicos epidemiólogos José Luis Alomía y Hugo López-Gatell.
Para colmo, el martes 23 de junio, tras el sismo de 7.5 grados, murieron 10 personas y se dañaron 104 escuelas en Oaxaca.
México es el país que mejor festeja a la muerte, desde antes del gran José Guadalupe Posada. Ángela Barraza formó un colectivo que trata el tema acompañada por otros jóvenes que también se inclinan por el autodescubrimiento y la cercanía con la naturaleza, para estudiar no sólo su miedo a la muerte, sino todo lo que ocurre en nuestro inconsciente alrededor de ese miedo. Es sorprendente que la artista plástica se haya concentrado, desde los 24 años, en el estudio de la muerte como tema artístico, y que su tesis para la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, para obtener el título de licenciada en artes plásticas y visuales, tenga como título: Dedicar mi vida a la muerte.
A partir de la Ofelia que retrató el pintor inglés John Everett Millais, Ángela se tiró de un clavado a nadar en las aguas de la muerte.
Así como los campesinos saben que lo mejor para que un cadáver se reintegre pronto a la madre Tierra, es enterrarlo envuelto en un petate, así un grupo de jóvenes se están organizando para proponer una alternativa a las funerarias que dejan en la ruina a los deudos, ya que un deceso puede resultar más costoso que una boda, porque la familia se expone a un gasto de más de 25 mil pesos entre el entierro, las flores, misa y rosarios que se hacen durante nueve días.
Las funerarias en México son un óptimo negocio y un entierro llega a ser una exhibición de estatus y poder, desde el lujo del ataúd hasta el de la carroza. El caricaturista Rius trabajó en una funeraria, comprobó el gasto de deudos y parientes y vendió ataúdes a un alto precio.
–Explícame, ¿cómo es posible que tú, Ángela, que eres tan joven, te hayas interesado en la muerte?
–Llegué al tema de la muerte de manera natural. Intenté vivir en Bogotá, mi lugar de nacimiento, pero no estaba lista para separarme de mi familia nuclear y entré en crisis. Terminé viviendo en casa de mi abuela y la acompañé los últimos meses antes de su muerte. En vez de retenerla, lo que hice fue darle permiso de morir, tal y como lo confirmé después con el libro de Elisabeth Kübler-Ross, quien dice que es necesario racionalizar y verbalizar la despedida de quienes ya no quieren vivir, y acompañarlos hasta el fin.
Al regresar a la Ciudad de México me dediqué a fondo a explorar las sensaciones que me provocaba la muerte durante mis estudios en La Esmeralda.
–¿Cuáles?
–Supongo que son las formas en las que la muerte me llama la atención, que en realidad son impulsos de vida. Mi exploración derivó en la formación de un colectivo llamado El Hogar, con el que sigo explorando el tema de la muerte desde distintas perspectivas. Las integrantes somos María Fernanda Gutiérrez, Elisa Martínez, Santiago del Conde y yo; desde que comenzó la pandemia nos reunimos a hablar sobre el miedo a morir. Queremos constituirnos como asociación civil para obtener donativos y ofrecer servicios de lo que llamamos partería fúnebre, que es acompañar al que va a morir, prepararlo y hacer ahí mismo en su casa el funeral con la familia si es que ésta quiere participar. Queremos recibir bien a la muerte, a pesar del dolor inevitable. Nuestro sueño es tener una funeraria que funcione como espacio cultural y un panteón ecológico llamado La Tierra de los Cuerpos.
“Me dediqué a leer y a investigar; descubrí a uno de mis ejemplos a seguir: Caitlin Doughty, quien tiene un canal de YouTube, Ask a Mortician. Me di cuenta de que necesitaba tocar más de cerca a la muerte en la práctica no sólo en la teoría. Caitlin Doughty trabajó en un crematorio y ahora se ocupa en Los Ángeles de funerales naturales como los que quiero hacer. Antes del auge de la industria funeraria, siempre fueron las mujeres de la comunidad quienes se ocuparon del cuerpo del difunto. Esto sigue sucediendo en varias partes de México y en el mundo. En Estados Unidos el embalsamamiento se hizo popular con la Guerra Civil. Aquí en México, copiamos ese modelo.
Tenía que comprobarme a mí misma que era capaz de dedicarme realmente a la muerte, así que me entrené en una funeraria en Berlín llamada Memento Bestattungen, abierta y accesible. Cualquiera que quiera aprender puede entrar. Descubrí un mundo radicalmente distinto al que conocía, un mundo en el que hay más capacidad y menos miedo.
–En muchos pueblos siguen enterrando a sus muertos envueltos en un petate…
–Es la forma más ecológica, pero me di cuenta de que en las grandes ciudades de México el mundo funerario es igual al de Estados Unidos: las funerarias funcionan como negocios. Mi colectivo pertenece a un movimiento grande en Estados Unidos, Europa y Canadá, conformado en su mayoría por mujeres, en la misma línea del feminismo al que me adscribo. Estamos de acuerdo con el movimiento que recupera la partería tradicional y la muerte natural. La medicalización infantiliza a las personas y no permite que puedan decidir sobre sus cuerpos, al igual que la industria funeraria, que nos ha convencido de que el cuerpo muerto es tóxico y hay que deshacerse de él a la brevedad. Esto puede ser incuestionable en tiempos de Covid-19, pero no lo es en la mayoría de los decesos.
–¿La cremación?
–La cremación colabora con la ecología, pero no tanto como la composta. Importa mucho priorizar las áreas verdes, y ser una ciudad como Berlín o Río de Janeiro, que tienen parques y áreas verdes, que cuidan la calidad de vida de las personas. En el embalsamado se le inyecta al cuerpo una mezcla de químicos y formaldehídos, y se coloca en un cajón barnizado, con decoraciones de plástico, cuyo objetivo es que tarde lo más posible en degradarse. Todo está hecho para la permanencia: el cajón se deshace muy lentamente. En algunos casos hasta se construye una bóveda de cemento para que el cuerpo no esté en contacto con la tierra y termina licuándose en su cajón y nunca se integra a la tierra.
–Tenemos que volver a la tierra
–Lo más ecológico sería que nos consumieran los animales que hemos consumido toda nuestra vida. Yo no quiero contaminarla con químicos. De por sí nuestra dieta capitalista ya está llena de tóxicos.
–¿Acabar con los panteones?
–No es acabar con los panteones, sino convertirlos en parques públicos, hasta en hortalizas comunitarias. En Berlín fui a un panteón que tiene un café y dije: ‘¡Guau, yo quiero tener un café en un panteón, con una biblioteca!’ Que sea un área verde al servicio de todos.
“Nuestros ejes son el personal, al que corresponden tanto la autonomía de la persona moribunda como sus allegados; el comunitario, en el que sitúo a nuestra funeraria como espacio cultural, y el estructural, que abarca nuestra propuesta de panteones ecológicos de compostaje. Quienes se interesen pueden visitarnos en nuestra página web: www.pensandoenlamuerte.wordpress.com”.
jueves, 25 de junio de 2020
IN MEMORIAM.
El día de hoy se abrieron las puertas del Panteón San Lucas Xochimanca para recibir en su última morada a Abrahama Ocaña Guzmán.
Dice un compañero de lucha, que lo único que habla por nosotros es nuestro trabajo, es por este motivo, que me toco a mi; su hermano, Ignacio Ocaña Guzmán, recibirlo, con las puertas abiertas, en lo que será esta, su última morada.
Abrahan cumplió durante 10 años consecutivos o más con sus faenas, ya que el al igual que mi hermano, Alfredo y Alberto llevan sus máquinas para cortar el pasto de las áreas verdes, que no son pequeñas y, esto sin demeritar, el trabajo de las demás personas que han ido a hacer sus faenas.
Por azares del destino nos tocó ahora a la compañera Paty y a mi recibir a mi hermano, que quiero aclarar, que si él, no hubiera cumplido con los requisitos, al igual que cualquier miembro de mi familia, no se hubieran abierto las puertas del panteón como se hizo el día de hoy para recibirlo.
El día de hoy se abrieron las puertas del Panteón San Lucas Xochimanca para recibir en su última morada a Abrahama Ocaña Guzmán.
Dice un compañero de lucha, que lo único que habla por nosotros es nuestro trabajo, es por este motivo, que me toco a mi; su hermano, Ignacio Ocaña Guzmán, recibirlo, con las puertas abiertas, en lo que será esta, su última morada.
Abrahan cumplió durante 10 años consecutivos o más con sus faenas, ya que el al igual que mi hermano, Alfredo y Alberto llevan sus máquinas para cortar el pasto de las áreas verdes, que no son pequeñas y, esto sin demeritar, el trabajo de las demás personas que han ido a hacer sus faenas.
Por azares del destino nos tocó ahora a la compañera Paty y a mi recibir a mi hermano, que quiero aclarar, que si él, no hubiera cumplido con los requisitos, al igual que cualquier miembro de mi familia, no se hubieran abierto las puertas del panteón como se hizo el día de hoy para recibirlo.
1° de agosto de 2010
Aquí mis otros dos hermanos Alberto y Alfredo en la misma faena del 1° de agosto de 2010
Nota: pido de ante antemano, una disculpa,, por esto que escribí, que muchos lo tomaran de forma personal, pero para los que nos conocen, saben,que nsotr@ss desde el 2010 luchamos por una sociedada más justa y democrática..
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